La Expresión y Profundidad de las Danzas
La Expresión y Profundidad de las Danzas
Hace mucho tiempo atrás, en tiempos inmemoriales,la danza ha sido tomada como un medio sumamente poderoso para conectar con lo divino. Hay muchas culturas en el que el baile es profundo, y tiene el propósito de invocar y celebrar lo divino y la vida. En ocasiones, hasta narrar historias.
Las danzas sagradas son un lenguaje
real, y es que de esa manera algunas personas canalizan las emociones y
creencias en un solo paquete. Cada una tiene significados y técnicas que las
hacen únicas.
Hula en Hawái
Algo que seguramente ya conoces, o al
menos lo has escuchado ser nombrado, es una danza muy tradicional hawaiana, y
llega desde los rituales polinesios. A veces se asocia con las imágenes
festivas de flores y playas (que creo es lo que viene a tu mente cuando lo lees
o escuchas), pero es una expresión artística espiritual que es usada para darle
honra a los dioses, las fuerzas naturales.
Se conecta con la cosmovisión
hawaiana, que considera que la naturaleza y los humanos son partes
interconectadas de un todo sagrado.
Existen formas tradicionales de esa
danza, como el Hula Kahiko, este se acompaña con cánticos (conocidos como oli),
y ritmos de percusión. Todos los movimientos significan algo, tal como el
movimiento de las manos, que puede dar símbolo a las olas del mar, el viento o
expresa el movimiento de las plantas.
El Hula es un rito comunicacional
entre los bailarines y las fuerzas que dominan el mundo.
El Kathakali
Hablemos de una danza teatro-clásica
del estado de Kerala en la India, de la que podemos mencionar como otra forma
en la que la danza se convierte en un vehículo de transporte para lo sagrado.
El Kathakali es muy distinto al Hula hawaiano, debido a que este es una forma
narrativa y teatral que logra contar historias de los escritos épicos hindúes,
de los que vamos a destacar el Mahabta y el Ramayana.
Todas las actuaciones son un drama
altamente estilizado en el que los bailarines dan a conocer con expresiones
faciales precisas, gestos de manos y movimientos del cuerpo personajes divinos,
héroes e incluso demonios.
No es entretenimiento, es una conexión
espiritual que logran los artistas, y junto a los espectadores, entran en un
lapso de transformación en el que se vuelven encarnaciones de los dioses y los
ya mencionados demonios que interpretan.
Podemos encontrar en el mundo múltiples ejemplos de danzas sagradas, que si fueran parte de nuestro contexto, podríamos vivir en cuerpo, mente y alma propia, y así poder gozarlas.

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