Los Sonidos que Abren Puertas al Mundo Exterior
Los Sonidos que Abren Puertas al Mundo Exterior
¿Sabes
apreciar el buen arte? Nosotros consideramos que no hay arte malo o bueno, sino
que son expresiones distintas que llegan a cada uno según sus gustos personales,
que han sido formados por las vivencias y por el entorno de cada individuo. La música
es un de esas expresiones, y de ella derivan muchas más.
Más
que una forma de entretenimiento, la música es para muchas culturas un medio para acceder a estados
de trance y alcanzar lo espiritual.
Ritmo y Percepción
Si
lo piensas, la repetición es una de las cosas que hace que la música nos atrape
y nos lleve a otros estados de conciencia. En los rituales de vudú en Haití,
los tambores tocan ritmos constantes, acompañados de cánticos y danzas. Esa
combinación hace que los participantes entren en un trance, donde sienten que
pueden conectar con lo divino. Algo parecido sucede en el norte de África con
la cultura gnawa: en sus ceremonias nocturnas, llamadas "lilas", los
músicos tocan ritmos que van aumentando en velocidad e intensidad, llevando a
la gente a un estado profundo de trance. La repetición, así de simple, va abriendo
el camino hacia esa experiencia de conexión.
Instrumentos
y Sonidos Sagrados
Cada cultura tiene sus
propios instrumentos para inducir trance. En Siberia, por ejemplo, los chamanes
consideran el tambor como su “caballo”, algo así como un vehículo que los lleva
al mundo de los espíritus. Ese sonido grave y repetitivo del tambor parece
abrirles puertas a otras realidades. En el sufismo, el darbuka y la flauta ney
acompañan el giro de los derviches y crean una atmósfera tan intensa que parece
que los sonidos mismos disuelven la realidad, conectando a los participantes
con lo divino. Es como si estos instrumentos específicos tuvieran un poder
especial para desvanecer lo que nos rodea.
La
Voz Humana como Puerta al Trance
Y, claro, la voz humana es otra herramienta
increíble para inducir trance. Si escuchas el canto gregoriano de los monjes
cristianos, por ejemplo, notarás ese tono profundo y esos intervalos
repetitivos que crean una atmósfera casi hipnótica, perfecta para la
meditación. En el budismo tibetano, los monjes cantan con tonos guturales que
hacen vibrar el espacio, generando un efecto calmante que invita al trance. La
forma en que la voz humana se mezcla con el silencio entre las notas parece
tener una fórmula secreta para abrir la percepción y llevarnos a un estado de
paz.
Trance
en la Modernidad: La Música Electrónica


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